Espejos de bolsillo
Lo primero que llama la atención cuando empiezas a remover mierda en la AppStore es lo mucho que se repiten las malas aplicaciones, presentándose repetidas veces con varios nombres e interfaces distintas.
Las apps que prometen convertir tu
teléfono en un espejo de bolsillo no son pocas (he contado más de veinte
en un momento), y la mayoría de ellas no pasan de ser UN PUTO MARCO DE
ADORNO, dejando el espacio de dentro (el supuesto espejo) en negro para
que te veas reflejado tú mismo en la pantalla del teléfono. Como suena.
Aun así lo mejor de todo es leer los
comentarios de gente que se siente estafada porque la aplicación no
convierte realmente tu teléfono en un espejo. Porque tener un iPhone no
siempre es signo de inteligencia.
Taxi Hold’em
Imagina que llegas de viaje a una ciudad que no conoces. Imagina que quieres llamar la atención de un taxi y no te apetece ponerte a gritar en medio de la calle, ni mover los brazos como alma que lleva el diablo.
Imagina también que eres imbécil y
prefieres que la gente te vea con un iPhone en la mano en cuya pantalla
aparece la palabra “TAXI” parpadeando constantemente en amarillo y
negro, mientras se lo enseñas a media ciudad esperando a que te vea un peseto.
Ya puedes dejar de imaginar, porque si
tienes mermado el sentido del ridículo, no tienes más que bajarte esta
aplicación y probarla en tu avenida más cercana. De nada.
Hold the button
En la AppStore hay aplicaciones realmente memorables. Algunas tienen nobles cometidos, como las de los espejos queriendo hacerte sentir idiota. Pero si hay una aplicación estúpida por excelencia, esa es Hold the Button, la app donde podrás picarte con tus amigos, e incluso con el resto de la gente del planeta con la que compartas cociente intelectual, PARA VER QUIÉN AGUANTA MÁS TIEMPO CON EL DEDO ENCIMA DE UN BOTÓN.
Por lo menos esta app está genial para
cuando te sientas mal contigo mismo. Y es que cuando tengas un día de
bajón, basta con abrirla para ver que en Estados Unidos hay un tío que
estuvo 14 horas y media con el dedo pegado al teléfono.
Si eso no es una buena forma de hacerte sentir mejor persona, no sé qué puede serlo.



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